Panoràmic. Artes y Culturas Visuales anuncia Arder de deseo como eje curatorial de su próxima edición, una propuesta que toma como punto de partida el bicentenario de la fotografía para reflexionar sobre el papel de las imágenes en la construcción de la sensibilidad contemporánea.
Arder de deseo
«Je ne puis vous dissimuler que je brûle du désir de voir vos essais d’après nature.» [No puedo ocultarle que ardo en deseos de ver sus estudios del natural.] Carta de Louis Daguerre a Nicéphore Niépce, 3 de febrero de 1828.
«Arder de deseo» no era solo una confesión íntima, sino una declaración de futuro: el deseo de atrapar la luz y capturar la sombra, de fijar el tiempo, de darle cuerpo al instante, de saciar la curiosidad, de celebrar la mirada y hacer perdurable el recuerdo. De aquel fuego inicial nace la fotografía, y, con ella, una nueva manera de mirar, pensar y habitar el mundo.
En este bicentenario de la fotografía, más allá de celebrar un invento, el festival Panoràmic quiere elogiar la transformación radical de la sensibilidad moderna. Conmemoramos la realización de la humilde heliografía que Niépce captó desde la ventana de su casa en 1826; la imagen fotográfica más antigua que se conserva. Desde que aquella vista quedó impresa sobre una superficie fotosensible, la humanidad ha aprendido a examinarse a sí misma con una herramienta formidable para construir relato, identidad, memoria, verdad o fantasía.
La fotografía y más tarde el cine no han sido simples tecnologías de representación; han funcionado como fuerzas activas de cambio emocional, social y político. Han construido imaginarios colectivos, legitimado poderes y alimentado resistencias. Han sido instrumentos de prueba y de engaño, de denuncia y de propaganda, de poesía y de violencia simbólica. Han documentado revoluciones y derrotas; han servido tanto a la emancipación como a la vigilancia; han hecho visibles vidas invisibles, tanto en la poesía como en el control.
A partir de este denso recorrido, Panoràmic propone entender la fotografía y el cine como prácticas de deseo: deseo de memoria, deseo de justicia, deseo de belleza, deseo de permanencia frente a lo efímero, deseo de ser. Un deseo que arde porque no se satisface nunca, porque cada imagen genera una nueva necesidad de mirar, de comprender, de volver a empezar. «Arder de deseo», por tanto, además de un homenaje a los pioneros y al patrimonio de dos siglos de producción fotográfica, es también una pregunta dirigida al presente: ¿Qué nos hace arder hoy en un mundo tan saturado de imágenes? ¿Qué nos hace arder cuando las imágenes no solo revelan el mundo sino que también lo sustituyen?
«Arder de deseo» es, pues, una invitación a revisitar estos doscientos años, no desde la cronología nostálgica, sino desde la tensión viva entre pasado y futuro. En una época saturada de imágenes, en la que la inteligencia artificial produce visiones sin cuerpo y sin tiempo, ¿qué significa hoy fotografiar? ¿Qué significa todavía creer en el poder testimonial de una imagen? ¿Cómo podemos preservar el potencial crítico, poético y político de la fotografía?
A través de exposiciones, proyecciones, instalaciones y encuentros, Panoràmic quiere poner en diálogo a los clásicos y a los creadores emergentes, los archivos y las imágenes generativas, la cámara oscura y la pantalla infinita. No para trazar una línea evolutiva tranquilizadora; al contrario, para hacer visible la continuidad del conflicto, la lucha constante entre la imagen como herramienta de liberación y la imagen como construcción, posicionamiento y mecanismo de poder. En definitiva, para prestar atención a todo aquello que nos hace arder de deseo por la imagen.
Además, esta temática nos acompaña en la celebración de los diez años de vida del festival, que se replantea y pasa a llamarse Panoràmic. Artes y Culturas Visuales. Esta nueva denominación nos permite orientarnos hacia la voluntad de trascender los dominios estrictos de la fotografía y el cine, y abarcar con mayor ambición toda la diversidad de creaciones y formatos visuales contemporáneos.